No me canso, ganso – mis impresiones del Foro Lenguas 2019 en CDMX

En medio del desabasto de gasolina llegué a la ciudad de México para asistir al Foro Lenguas 2019 la semana pasada. En este congreso, con representación de 20 lenguas amerindias y 7 lenguas extranjeras, me lancé a la aventura para discutir la gramática, la importancia de las asociaciones profesionales y el papel que desempeñan las tecnologías en nuestra profesión.

Entre muchísimos momentos especiales e interesantes, estos fueron para mí los más inspiradores:

El día 24 de enero fue día de plenaria.

Entre muchas otras charlas interesantísimas, escuchamos la plática de Concepción Company acerca de „la comunicación eficaz y la pureza lingüística, ¿conceptos antagónicos?“ Aprendí que todos somos seres gramáticos y que muchas veces lo que consideramos correcto o incorrecto solamente constituye una valoración social: „Dime cómo hablas y te diré quién eres.“ Me recuerda mucho las discusiones que a veces tenemos los intérpretes. ¿Hay que educar al cliente y hablar „como se debe“ o „como hablan ellos“?

Y: ¿Se puede hablar en dialecto o usar regionalismos? Nos explica Concepción Compay que cuán más elevado el nivel hablado, más neutro se hace, se pierde la variación y riqueza del dialecto y del sabor local, la identidad. Me hace pensar en la cuestión de si es aceptable que los intérpretes podamos hablar con acento, o incluso en dialecto. ¿O solo si el orador mismo lo hace? ¿Se puede interpretar un dialecto con otro en el idioma meta?

Otro dato muy interesante: El bilingüismo es un estado natural. Según la fuente consultada, aunque varían mucho las cifras, parece ser que abarca a más de la mitad de la población mundial.

Me dejó muy impresionada la charla acerca de los servicios lingüísticos en situaciones de crisis con las perspectivas de Julie Burns, intérprete en The Communication Bridge, Ian Newton, director ejecutivo de InZone y Carlos Sánchez González de Rescate Internacional Topos, A.C. Además de sus vivos relatos acerca de sus experiencias en las regiones de crisis, dejaron muy claro lo diferente que es el papel que tiene un intérprete en esta situación a la de un intérprete de conferencias. Es que no hay vidrio en medio, uno se convierte en actor activo responsable que no puede „esconderse“ en la cabina.

Además, como es muy apropiado en este Año Internacional de las Lenguas Indígenas de las Naciones Unidas, escuchamos a la poeta y activista indígena mapuche (que no quiere que se le llame chilena), María Teresa Panchillo. Nos habló de su cultura, de la interacción del lenguaje, la modernidad, la tradición y me dejó impresionada por su relato tan original y genuino.

El viernes 25 de enero fue mi día de talleres, enfocado más que nada en el tema de las tecnologías. Tanto en mi propio taller como en los otros dos a los que asistí la sala estaba completamente llena.

Primero tuve el honor de tratar los temas de la preparación eficiente y la gestión de información y conocimientos con un grupo de colegas super simpáticos y muy inspirados. Fue la primera vez que di este taller en tierra americana, y además en español, con participantes de Brasil, México, EEUU y Canadá, me llevé muchas reflexiones muy interesantes. Discutimos de las particularidades de nuestro trabajo de preparación, del „ya no“ y del „ni modo“, de un poco de teoría y muchas herramientas de gestión, búsqueda y extracción de terminología. Al final mi verdadero motivo de impartir cursos – saber acerca de las opiniones e ideas de los demás – quedó más que satisfecho 🙂

Después tocó un taller acerca de las „Tecnologías disruptivas: la cadena de bloques y la traducción“ con el Dr. Miguel Duro Moreno. Nos habló de lo que la tecnología de las cadenas de bloque nos traerá a los traductores (y en parte también a los intérpretes):

  • Trabajo colaborativo y en equipo con todas las garantías de seguridad
  • Asignación de los derechos de propiedad intelectual con todas sus consecuencias en relación con la propiedad intelectual/autoría, remuneración, reputación, responsabilidad
  • Traducciones infalsificables, importante sobre todo en el ámbito jurídico
  • Contratos inteligentes tipo „if then“ (si se termina la traducción, se paga automáticamente), negociados entre computadoras/máquinas, con oferta de contrato y aceptación automática
  • Pagos seguros e inmediatos al monedero digital (celular) sin intermediarios como bancos o empresas financieras tipo paypal – la Uberización de la economía

Miguel Duro tiene previsto publicar un artículo sobre este tema en la revista Comparative Legilinguistics. Se titulará Translation quality gained through the implementation of the ISO 17100:2015 and the usage of blockchain: The case of sworn translation in Spain.

Y finalmente, asistí al taller „Terptech“ de Darinka Mangino y Maha El-Metwally. Ellas nos facilitaron una entretenida panorámica de los gadgets, programas y demás tecnologías útiles para los intérpretes, como para digitalizar notas, transcribir videos, de interpretación remota etc. Me tuve que ir en medio del taller para alcanzar mi vuelo de regreso … y me fui de México con una sensación de „No me canso, ganso. ¡Volveré prontito!“


La autora:
Anja Rütten es intérprete de conferencias autónoma para alemán (A), español (B), inglés y francés (C), domiciliada en Düsseldorf/Alemania. Se dedica al tema de la gestión de los conocimientos desde mediados de los años 1990.

Simultaneous interpreting with VR headset | Dolmetschen unter der Virtual-Reality-Brille | Interpretación simultanea con gafas VR

+++ for English see below +++ para español, aun más abajo +++
2016 wurde mir zum Jahresausklang eine Dolmetscherfahrung der ganz besonderen Art zuteil: Dolmetschen mit Virtual-Reality-Brille. Sebastiano Gigliobianco hat im Rahmen seiner Masterarbeit am SDI München drei Remote-Interpreting-Szenarien in Fallstudien durchgetestet und ich durfte in den Räumen von PCS in Düsseldorf als Probandin dabei sein. Mehr zu den Erkenntnissen seiner Untersuchungen dürfen wir hoffentlich im Laufe des Jahres von Sebastiano selbst erfahren. Hier deshalb nur meine persönlichen Impressionen:
 
  • Relativ offensichtlich, aber doch eine Herausforderung: Mit VR-Brille auf dem Kopf ist man in der realen Welt blind. Das ist für das Bedienen des Dolmetschpultes nicht ganz trivial, so dass ich mich während der ersten fünf Minuten panisch am Lautstärkeknopf festgekrallt habe, um diesen bloß nicht aus dem Griff zu verlieren. Erstaunlicherweise hatte ich aber schon nach kurzer Zeit die geographische Lage des Lautstärkereglers so verinnerlicht, dass ich auch freihändig dolmetschen konnte und meine Hand den Regler trotzdem bei Bedarf problemlos wiederfand. Mir stellt sich spontan die Frage, ob es dafür im Gehirn ein separat zuständiges Areal gibt (so wie den Extra-Magen für Nachtisch).
  • Ich hätte nicht gedacht, dass es unter der VR-Brille so nett ist. Bisher kannte ich aus der VR-Welt nur abgefahrene Spielszenarien wie Spukschlösser oder Unterwasserwelten. Nun befand ich mich aber in einer ganz normalen Arbeitsumgebung, einer Art Werksführung, und stand in Gestalt einer Kamera auf einem Stativ mitten zwischen den Rednern und konnte durch Kopfdrehung intuitiv genau dorthin blicken, wohin ich wollte. Dass ich dabei dem jeweiligen Redner immer ungeniert mitten ins Gesicht glotzen konnte, ohne diesen zu irritieren, war lustig und auch fürs Dolmetschen ziemlich nützlich. Jedenfalls musste ich zu keinem Zeitpunkt mit Blick auf das Genick des Redners dolmetschen.
  • 360-Grad-Drehungen auf dem Bürostuhl in der herkömmlichen Dolmetschkabine sind etwas beschwerlich.
  • Natürlich kann man nicht ewig mit so einem Klotz auf dem Kopf arbeiten, frisurenschädlich ist er obendrein. Aber als Motorola 1983 das erste (800 g schwere!) Handy auf dem Markt brachte (1987 zu sehen in Wallstreet an der Seite von Michael Douglas), hatte auch noch niemand unsere heutigen schnuckeligen Smartphones im Sinn.

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Über die Autorin:
Anja Rütten ist freiberufliche Konferenzdolmetscherin für Deutsch (A), Spanisch (B), Englisch (C) und Französisch (C) in Düsseldorf. Sie widmet sich seit Mitte der 1990er dem Wissensmanagement.

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In 2016, I had a real end-of-year special: interpreting with a virtual reality headset on (or rather: around) my head. Sebastiano Gigliobianco, student at the SDI in Munich, wanted to test three remote interpreting scenarios for his master’s thesis – and I was one of the lucky test persons who were invited to the premises of PCS in Düsseldorf. We will hopefully hear more about Sebastiano’s findings in the course of the year. For the moment, I would like to share with you my personal impressions:
  • Obviously, with VR goggles on, you are blind for the real world. A fact, however, not to be neglected when it comes to handling the knobs and buttons of the interpreter console in the booth. So for the first five minutes, I did not dare to let go of the volume control. But then after some time, to my own surprise I managed to locate the knob quite easily, so that I could speak and use both my hands freely and still control the volume intuitively. This makes me wonder whether there is a separate brain area for geographic localisation of things that does not interfere with interpreting. (Just like that extra stomach the dessert seems to go to.)
  • I hadn’t expected to be that much at ease wearing a VR headset. So far, my VR experience has been all haunted castles and underwater scenery. But now I found myself in the middle of a very normal working environment, i. e. a kind of factory tour, standing (in the form of a camera mounted on a tripod) right between the participants. And by simply turning my head, the camera would swivel around and let me look where I wanted to look. Basically, I could stare right into the speaker’s face without causing irritation, which was both fun and very useful. I really liked the fact that at no time I had to interpret looking at the speaker’s back.
  • 180 degree rotations are not the most comfortable thing to do sitting on an office chair in a traditional interpreting booth.
  • You obviously cannot spend a whole day interpreting with this clumsy apparatus mounted on your head (not even to mention what it does to your hair). But then, when Motorola launched the first mobile phone back in 1983 (starring in „Wall Street“ together with Michael Douglas in 1987), none of us had in mind those neat little smartphones we have nowadays.

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About the author:
Anja Rütten is a freelance conference interpreter for German (A), Spanish (B), English (C) and French (C) based in Düsseldorf, Germany. She has specialised in knowledge management since the mid-1990s.

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Para finalizar el año 2016, tuve una experiencia muy especial: interpretar en un entorno de realidad virtual, o sea con unas gafas VR puestas. Sebastiano Gigliobianco, estudiante del SDI en Múnich, estudió tres escenarios de interpretación remota en el marco de su tesis de máster, y a mí me tocó participar como voluntaria en las instalaciones de PCS en Düsseldorf. Espero que muy pronto podamos aprender más sobre los hallazgos de Sebastiano, así que, por el momento, me limito a compartir mis impresiones personales:
  • Con las gafas VR puestas, uno está ciego en el mundo real, un hecho nada desdeñable cuando se trata de manejar los botones de una consola de interpretación. De modo que, durante los primeros cinco minutos de interpretación, no solté ni un segundo el control de volumen. Pero luego me fui acostumbrando, y al final tenía memorizada la ubicación de este botón y con mucha facilidad podía controlar el volumen de forma intuitiva y hablar usando mis manos libremente. Casi pareciera que hay un área cerebral para localizar cosas que funciona independientemente de la interpretación simultánea. (Igual que el famoso estómago separado para postres en donde siempre cabe un postrecito.)
  • No me hubiera imaginado que estaría tan a gusto trabajando con las gafas VR. Hasta la fecha, mi experiencia VR se había limitado a los castillos embrujados y los paisajes acuáticos. Pero en este caso, me encontré en medio de un entorno de interpretación muy normal, o sea un tipo de visita de planta, ubicada (en forma de una cámara que está montada sobre un trípode) justamente entre los interlocutores. Nada más moviendo la cabeza podía hacer girar la cámara y con eso dirigir mi mirada en la dirección que quisiera. Esto me permitía mirar al orador directamente a la cara, cosa que en la vida normal sería un poco indiscreta, pero así no causó ninguna irritación. Era divertido y muy útil a la vez. Y me encantó que en ningún momento tuve que interpretar a una persona que me daba la espalda.
  • Las rotaciones de 180 grados no se realizan con facilidad en una silla giratoria dentro de una cabina de interpretación común y corriente.
  • Está claro que no se puede pasar un día entero interpretando con esas gafotas monstruosas en la cabeza (ni hablar de cómo te dejan despeinada).  Pero en fin, cuando Motorola lanzó el primer celular en 1983 (y fue una especie de protagonista en 1987 al lado de Michael Douglas en „Wall Street“), tampoco nos hubiéramos imaginado los smartphones chiquititos y chulos que tenemos hoy en día.

 

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La autora:
Anja Rütten es intérprete de conferencias autónoma para alemán (A), español (B), inglés y francés (C), domiciliada en Düsseldorf/Alemania. Se dedica al tema de la gestión de los conocimientos desde mediados de los años 1990.